Una de las deidades más adoradas en la India es Vishnú (dios protector del la humanidad). Este dios tiene diez manifestaciones:
La primera se llama Matsya y es ésta él descendió como un pez que sirvió de protección a Manú (el Noé hindú) en el gran diluvio.
La segunda es Kurma, la tortuga que rescató objetos de gran importancia durante el gran diluvio.
El tercer Avatara es el de Varaha, el jabalí que desenterró a la tierra tras el diluvio.
El cuarto Narasimha, el hombre con cabeza de león que acabó al monstruo Hiranyakashipu que amenazaba al mundo
El quinto era Vamana, quien engañó al hacerse pasar por un enano y le retó al Rey Bali que lo que alcanzara con tres pasos, sería de él. Vamana se hizo gigantesco y con el primer paso tocó el inframundo, el segundo a la tierra y el tercero al mundo de los dioses.
El sexto Parasu Rama, portador de un hacha mágica y restablecedor del orden al acabar con los castrillas (casta de guerreros) que se habían adueñado del mundo.
El séptimo Rama, héroe del Ramayana que acabó con el demonio Ravana.
El octavo Krshna, él fue el guía de un grupo semidioses que aparecen en el Mahabharata.
El noveno es Buddha, quien después de un tiempo fue aceptado como una manifestación de este dios.
Y el décimo Kalki, que representa al dios por venir, que acabará con el mal. También se le llama el hombre del caballo, un caballo blanco que nos recuerda al primer jinete del Apocalipsis, a la segunda venida de Jesús.








