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viernes, agosto 25, 2006
Vladimir
Aquí tienen otra historia para leer. A ver qué les parece.


Está dicho que todo ser vivo tendrá que morir y tiene destinado ya sea el mundo espiritual o el infernal. Desde antes de la humanidad estos dos mundos han tenido gran conflicto, cada uno busca sus propios intereses y no se desaprovecha una oportunidad para tener ventaja sobre el otro grupo. A partir de que la humanidad existe, ésta ha sido bombardeada por los dos grupos externos y han hecho que se decidan por alguno de los dos bandos, ya que ellos formaran parte del gran ejército en el final de los tiempos.

Mi historia es diferente a la de cualquier otra persona, todo comenzó una noche en la que salí con mi primo y una chica que he adorado toda mi vida, nosotros íbamos directo a la discoteca cuando en una zona que no está transitada unos sujetos que nos seguían aprovecharon para envestir el auto donde íbamos, nosotros al sentir la colisión nos asustamos y nos preguntamos lo que sucedía pero para ese lapso recibimos otro golpe. Mi primo pisó el acelerador y de igual forma el otro automóvil aumentó la velocidad, instantes después se escucha un disparo y éste da en una ventana del coche, pero ninguno resulta herido. El auto donde viajaban los sujetos nos da alcance e impacta la defensa, este golpe nos sacó de balance e hizo que mi primo perdiera el control, el auto se sube al cordón de una acera y después choca contra la pared, trató de maniobrar el carro pero al tratar de sacarlo de esa zona dan un giro extremo hacia el otro lado haciendo que el auto se estrelle de frente con un coche que está estacionado, él sale por el parabrisas, mientas que yo y ella quedamos dentro del carro. Pero ahora que lo pienso, es mejor empezar desde el verdadero principio, desde mi nacimiento...

En una helada noche del mes de enero nace un niño, como cualquier otro, pero algo salta a la vista del doctor que atiende el parto, al igual que de todos aquellos que estaban presentes en este momento. Una extraña mancha en la espalda del recién nacido se hace notar, la madre la mira pero no presta atención, ella solo quiere tener en sus brazos a su pequeño hijo.

Después de las horas de trabajo de parto, la madre toma un suspiro y descansa, ya con su hijo sobre su pecho. A ella llega un recuerdo, un acontecimiento que no sabe si fue real u obra de su imaginación. Tres semanas atrás ella "despertó" en la noche ya que unos cuervos la habían despertado, su fuerte graznido la hicieron salir de la cama y también de la casa, ella buscaba de donde procedía aquel estremecedor sonido. A lo lejos se vislumbra una fogata encendida, se acerca a ella y a cierta distancia ve que un enorme cuervo baja directamente a la pira.

- Ella piensa: ¿qué le sucede a este animal , por qué hace esto?

Pero observa que el ave no se quema, sino que se torna de un intenso color rojizo y después, una serie de graznidos que procedían de los árboles cercanos. La agitación que estas aves provocan la asustan y ella se da cuenta que es mejor volver a la casa, cansada y extrañada por la experiencia.

Tras ese recuerdo real o irreal, ella se siente extraña, pero le invade el cansancio y se duerme.

12 años después...
Kurogin publicó a esta hora 8:04 p.m.
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viernes, agosto 18, 2006
Los Seis Reinos (Okoku Muttsu)
Tercera parte



Este sujeto se para delante de Tsuki y le dice: "esta es tu noche de suerte, creo que estoy de buenas, es por eso que te he venido a salvar, pero creo que tus amigas no tuvieron la misma suerte que tú."

Él le extiende la mano con el rosario y le vuelve a decir algo: "toma, esto servirá de protección, en caso de que te llegara a pasar algo similar, únicamente tienes que recitar una oración, supongo que has de saber alguna, sino es así, te sugiero que aprendas humana, ya que es tu única forma de detener a esos seres."

Tsuki extiende su mano y ase el rosario, en el momento en el que ella lo tiene en su mano, del sujeto vuelve a salir ese brillo de su cuerpo y desaparece. Después, ella queda paralizada, no se mueve y de hecho hasta se deja caer en el suelo, al menos lo que restaba de su cuerpo. Así transcurren minutos enteros, cuando ya pasado un buen rato se escucha que varias personas entran en aquella casa. Se trata de la policía y de paramédicos que habían sido alertados por vecinos que habían escuchado un alboroto.

Tsuki no responde ante la llegada de la ayuda, pero aun mantiene sus ojos abiertos y perdidos, mientras ve que a varias de sus compañeras las meten en bolsas negras y sólo a una (al igual que a Tsuki) la llevan en una camilla para atenderla en el hospital. Tsuki ve que los paramédicos y los policías le dicen algo, aunque ella no sabe lo que dicen, ni siquiera los oye.

Ya una vez en el hospital, se ve a Tsuki en una cama que sigue pensando en algo. Voltea a ver el rosario, lo aprieta en su mano y luego se lo pone en el cuello como collar. Unos instantes después, alguien toca la puerta de su habitación, ella voltea hacia donde se escucha el sonido y luego se abre la puerta. Son sus padres que fueron a visitarla y saber de lo ocurrido. Al ver que son sus padres, ella se coloca las manos en la cara y las pasa lentamente hacia arriba, donde esta el cabello, en señal de estrés. Los padres se acercan a la cama, la miran y su madre dice: "¿qué fue lo que paso hija? Ya ves lo que sacas con ese comportamiento tuyo. La verdad es que no sé que es lo que te ha ocurrido, antes eras una niña tan cariñosa, pero eso ya se terminó... desgraciadamente".

Su madre voltea al suelo y suelta el llanto que estaba tratando de contener. Mientras su padre dice: "creo que has ido muy lejos, lo mejor es que te mandemos a algún reformatorio, para que pienses más en lo que haz hecho y que pongas en claro lo que vas a hacer de tu vida, no sé si sepas, pero sólo una de tus amigas sobrevivió y en este momento está en coma."

Tsuki voltea a la ventana y no menciona palabra alguna, pues sabe que estuvo mal su comportamiento. Sus padres, al ver que ella no está dispuesta a hablar se disponen a retirarse, pero antes su padre dice: "investigaré de un buen lugar donde enviarte, no te preocupes, estarás bien. Hasta luego, hija." se escucha que la puerta se cierra y Tsuki sigue viendo a la ventana de la habitación, de sus ojos comienzan a brotar lágrimas y detrás de ellas un fuerte llanto. Tsuki no sabe qué hacer de su vida, desconoce si puede enfrentarse a su destino y también no sabe cuál será éste. Ella solo piensa: "¿qué debo hacer, qué debo hacer?" es lo que se repite una y otra vez.

El tiempo ha transcurrido y las horas han pasado, es de madrugada y Tsuki se levanta de la cama, se pone su ropa y sale del cuarto sin hacer ruido, de igual forma sale del hospital. Ella camina por la calle sin rumbo fijo, hasta que ve un lugar donde descansar su agotado cuerpo y su fatigada mente, es un solitario parque el que sirve de reposo.

CONTINUARÁ...

Kurogin publicó a esta hora 8:12 p.m.
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viernes, agosto 04, 2006
Los Seis Reinos (Okoku Muttsu)
Segunda Parte



Tsuki los trata de observar pero sus ojos no enfocan bien y no distingue los rostros, sin embargo, ella acepta la propuesta de ir con ellos a un lugar a seguir con la velada.

Se separan en dos automóviles y se dirigen a la casa de uno de ellos. Una vez en la casa, empiezan a consumir más alcohol y a fumar, pero los chicos se ven algo reservados, además que parecen decirse algo en secreto. Y unos momentos después, inesperadamente uno de ellos ataca a una de las chicas, se le abalanza y la muerde en el brazo. Ella se trata de quitar pero él la toma del brazo, la jala y la sigue mordiendo. Las demás al ver esto se aterran y quieren salir corriendo, sin embargo, su cuerpo no reacciona como quisieran y son atacadas por los que parecían unos chicos pero que se habían convertido en unos extraños seres.

Tsuki, se pega a una esquina e implora por su vida, mientras llora y grita. De pronto, llega a ella un recuerdo, que había sucedido algunos años y en el, Tsuki se burla de una chica pasada de peso, pasa junto a ella y le dice: "Jajaja, pero que si pareces un cerdo ¿que acaso no te da pena que la demás gente te vea así?"

Tsuki voltea su cara y se retira riéndose. El recuerdo se desvanece y mientras ese ser se acerca cada vez más. Ella no tiene más que hacer y por unos instantes logra aceptar su destino, morir aquella noche.

En ese mismo instante se escuchan dos voces. Una le pregunta a la otra: "¿qué acaso no piensas hacer algo al respecto?".

La otra le responde: "Este no es asunto nuestro, esto pertenece a otro plano".

La primera voz vuelve a hablar: "¿cómo puedes decir esto? nosotros estamos por encima de los humanos y de los demonios, nuestras acciones nos han permitido llegar a donde estamos, pero no por eso nos vamos a quedar de brazos cruzados mientras ocurre lo que estamos presenciando."

Regresando a la escena donde esta Tsuki. Tsuki cierra los ojos y se prepara a morir, pero una fuerte luz ilumina todo el lugar, primero empieza por el techo, luego la luz alcanza el suelo del lugar, se vuelve tan radiante que casi no se puede ver ni a pocos centímetros. En eso se escucha una oración que suena escalofriante pero a la vez reconfortante, mientras la nueva voz recita la oración, los seres que al principio parecían unos jóvenes comienzan a gritar de dolor, la oración se escucha cada vez más fuerte y después, el silencio total. La luz se atenúa y Tsuki alcanza a ver algo, un sujeto que parecía radiar luz desde su interior, pero no se ve su rostro ya que esta casi de espalda y además que su cabello no deja ver. Ella se queda estupefacta. El ser radiante voltea hacia Tsuki y empieza a caminar hasta donde está ella. La mirada de él es de seriedad pero reconfortante. En la mano del extraño se alcanza a ver que trae algo, es como un rosario budista.

CONTINUARÁ...
Kurogin publicó a esta hora 12:17 p.m.
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